ON MEANING. (2)
Acotación: Intentaré exponer
algunas perspectivas mediante las cuales busco colaborar a la argumentación de que
el significado, en un sentido completo, es una triada de verdades. Entendiendo verdad como la mejor forma de
mostrar el fenómeno objeto en las tres áreas del significado, que en conjunto compondrían el significado en un sentido basal: el discurso sobre cosas o
expositivo, el discurso subjetivo o expresivo, y el discurso social o
apelativo. En el presente se tratan temas que pertenecen fundamentalmente al
último de éstos.
La defensa de una
cierta idea que se discute en el ámbito del intercambio de la significación
entre hablantes, me parece más bien una motivación política -es decir, movilización
persecutoria de poder- que una motivación argumental. Esta ‘cierta idea’ -por cierto, llena de Likes- establece una incomunicablidad a priori entre hablantes;
esto es, la perspectiva de que estaríamos
imposibilitados de comunicar significado entre las personas. Esta perspectiva
exhibe a la metáfora del significado lógico-estático-sincrónico como insertada dentro
del ámbito del significado pragmático social. La volada es algo así como: ‘X’,
le dice P [en el mundo] a ‘Y’. Supone que
el significado en la cabeza de ‘X’ [‘XΨS’] jamás será transparente a lo que ‘X’
le comunica [P] a ‘Y’; de manera que
a ‘Y’ nunca poseerá ‘XΨS’. Todo esto debido a ciertas
propiedades de construccionistas que serían inherentes a lo comunicado y a lo
comunicable.
Conceptualizar el
intercambio posible de significación comunicativa a través de una metáfora lógica,
estable, blablablá, del significado supone una traslación entre ámbitos del
significado. Pienso que no tiene sentido hacer una traslación como aquella.
Puesto que la comunicación es en sí pragmática, y la pragmática es acción en el
mundo de la vida. Lo que es a posteriori
-aunque mi preferencia sería decir algo así como ‘concurrente’-; pero jamás a priori. Y pocas veces, lógica.
Si quiere validar la ya
mencionada perspectiva del intercambio de significado, váyase a la facultad de
filosofía a arreglárselas. La pragmática no entrega resultados, en un sentido a priori, respecto a cómo se irá a
desenvolver la excursión humana en el tiempo. Puesto que la pragmática es,
justamente acción, movimiento, novedad ininterrumpida por la línea del tiempo.
Si pensamos en la noción de input y output, por ejemplo, podríamos decir que
esta supone un corte -utilizado de manera experimental o especulativa- a la
pragmática, al movimiento.
Si queremos entonces,
entender la comunicación en un sentido de trasmisión de significado para lo
pragmático, la metáfora debe ser la de la comunicación
coordinativa, en el desenvolverse de la acción social. Cuya significación fundamental,
me parece, es la empatía –esto es hacer psicológica la sociología; perdónenme
vecinos.- Y cuyos casos más ‘funcionales’ o ‘exitosos’ de significación son: el
acuerdo entre hablantes y el desacuerdo justificado en un entendimiento de lo
entregado. Al mirar la funcionalidad de la comunicación cotidiana, me quedo con
la impresión de que, en un sentido laxo, la gente tiende a entenderse
funcionalmente. Por decir unos ejemplos: ¿No es bastante común el hecho de que
si entregas determinado dinero, puedes comprar algo en venta que sea numéricamente
idéntico? -Ya que os gusta el ámbito de las negaciones absolutas-, ¿no te
parece un poco disímil pensar el mundo cotidiano como un gran grito de sordos? -Aquí
apelo al insight, la forma en la
que te aniquila el Murciélago de Nagel-.
Si la pregunta fuera,
en la ya bastante criticada perspectiva, por la imposibilidad de la comunicación
afectiva del significado desde un
punto de vista social; me parece poco argumentable pensar que no somos afectados
por la vivencia del otro, o que no afectamos a otros, en la comunicación. Una
negación así ya sería irrisoria.
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