PENSAMIENTOS
ENMOHECIDOS
1.
Cuatro ventanas
tres cinco colores de colmenas
como espirales donde
cuelgan
montañas de los Andes
rosadas
celestes agónicas
primigenias.
2.
Una pieza, mil pensamientos difusos
tranquilos pero inconciliables –vagos.
Donde eso mismo que no es palabra.
Hay toda una confusión exuberante
que rebasa mis mejillas
gravita por mis ojos
y llora por mi pecho
-no de pena
no sé si de pena
ojalá no de pena-.
3.
Meramente la montaña
es un corte de un cubículo
o una pieza de lo externo
para siempre no poder mirarlo suficientemente rato
como para no terminar hablando
de que tengo amores, problemas
confusiones identitarias – qué quiero
o angustias flotantes, insistentes…
Es un intento de salirse
una pueril excusa para empezar un poema,
que ya no entiendo como terminarla.