martes, 3 de enero de 2017

Madres mía, Madres suya.  (Poesía contingencial)




Cuando un qué busca un murmullo
Cuando un cuál el pasado apunta
Cuando es él el pasado mismo
Cuando es un qué el cual no he visto


Dormido me estoy. Quedando así, sin más razón.

Ver la inexistencia en la pertenencia. Ver la inexistencia en la mesa. La no-vida mientras perdura lás vidá. Ver la pertenencia de la inexistencia dentro de acá-allá.

La escritura sin afecto, sin tinte. TINTE si hay, matices no. Colores se pierden en el poder del gris. El poder del juego. Mental no he sido, consciente he nacido.

No prosigo. Por el llanto me detengo. Mi origen sangra, tiembla y se aplasta. No se encuentra en sí misma, pierde y se atasca. Madre es mía, madre es suya: lazos distintos pero la raíz se aclara. Sollozos perduran que la inexistencia enráiza. La inexistencia en la mesa.
En la mesa negra. Negra sin sonido. Músico aún sufrido. Aún así los sollozos perduran. No más aclaman. Mis matices se apagan. No más sollozos, es el origen que sangra

1 comentario: