ULTIMÁTUM
Clavó
sus ojos en los míos que se escondieron.
Nunca
supe que había en su mirada
en
su prístina y acusadora herrumbre.
Solo
imaginé una caída
abismos
azules abriéndose infinitos a sus pies;
sangre
fría bullendo en el fondo.
Caída, helada y muerte.
Tampoco
sé que quiso decirme
pero
cada vez que lloro veo esas pupilas famélicas,
gemidos
de moribundo sin alegrías.
Como
imagino la miseria.
El
escenario no fue deplorable
-peor
morir rodeado de flores en un hospital vacío-
Preferiría
irme también en la berma una madrugada
con
la ciudad a un lado y mi autocompasión al otro.
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