Solo existe el yo
no hay ninguna triada combativa en mi mente
Ojos inquisidores que miran de lo oculto
pesando sobre el cuero desnudo.
Ojos como desayuno infantil,
en pijama y castigado
Y no vengas con disquisiciones,
las escupo
no requiero de su verborrea pseudocientífica
me siento sobre mí tan
cierto como que siento tu
sexo
una patá en las hueas
una patá en las hueas
y respiro de mi hedor a boca
apestada
desde que me levanto hasta que
muero
Puede ser que me equivoque,
preso de un orgullo barato pendejo
pero incluso así qué importa
para qué levantar un Dios Padre Hijo y Espíritu Santo
si puedo adorar un único ídolo,
sin vástago para morir por mis
pecados
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