miércoles, 28 de febrero de 2018

XI

Solo existe el yo
no hay ninguna triada combativa en mi mente

Ojos inquisidores que miran de lo oculto
pesando sobre el cuero desnudo.
Ojos como desayuno infantil,
en pijama y castigado

Y no vengas con disquisiciones, las escupo               
no requiero de su verborrea pseudocientífica
me siento sobre mí tan cierto como que siento tu sexo
                                                    una patá en las hueas
y respiro de mi hedor a boca apestada
desde que me levanto hasta que muero

Puede ser que me equivoque,
preso de un orgullo barato   pendejo
pero incluso así qué importa
para qué levantar un Dios Padre Hijo y Espíritu Santo 
si puedo adorar un único ídolo, 
sin vástago para morir por mis pecados                                

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