METRO
Y REFLEXIONES DE METRO.
En el Metro,
-(Ojo) que pronto aquel será el anatema
insoslayable-
estás en una especie
de túbulo succionante que no sabe de semáforos
dentro de una especie de garganta oscura
46 o 72 minutos objetivos cada día
el Metro hace de paréntesis
entre lo que podríamos llamar
realidades atmosféricas.
En el Metro si quieres hay primeros planos
aun si quieres mirar voyerista y no tan
voyeristamente
[en relación conjuntiva con que puedes estar chekeando
los cigarros, las pastillas
las carpetas]
En general, puedes tratar de ‘calzar’ otra música con un
mundillo
que tiene su propia a música de spaceship despegando
durante 72 o 244 minutos mentales,
en promedio.
Pero sin audífonos, a la larga, esa spaceship music,
Termina dándote palptaciones agresivas
en el pecho y el abdomen, como un pájaro o un
saltamontes enjaulado
pululando dentro del aire de pequeñas bolsitas viscerales
y chocando cada poco rato
producto de ciertas circunvoluciones espasmódicas.
Y creo que esas sensaciones son de la
misma calaña
que aquellas que en la mañana mañana viajan sin permiso
en tus líquidos internos, tratando
de purgar vidrio molido a toda máquina
como presentando pesadillas persistentes.
Pero en el Metro no pasa exactamente
lo mismo que en el alba
[no aparece la renombrada señora esta, Tristeza
Vital]
Dado que alguna energía de por ahí del Metro
está enterrándote unas agujas de reacciones rápidas-
y por así decirlo,
uno se pone medio alterado-.
[Ah, y también cabe decirlo,
Doña Tristeza Vital es Romántica
Lo que me parece envolvente y verdadero,
dado el contexto la Psicopatología de estos días
y esa especie de tarotismo
refinado
que panlfletean algunos, con la insignia de Psicoanalistas
Lakanianos
Anti-Norteamericanos
Pronto van a sacarla del Programa Oficial
y unos le dirán
una nosequecosa del Deseo
y otros algo así como Disfunción, o Desadaptación de
Johnson & Baker
& Wang]
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